Cómo ejercitarse en forma segura durante el embarazo

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embarazoEjercitarse durante el embarazo es algo cada vez más común por lo múltiples beneficios que esto trae tanto para la madre como el bebé. Pero algo que algunas mujeres no consideran es que esto se debe hacer bajo supervisión médica y que hay ejercicios específicos para embarazadas.

La primera recomendación es que la ejercitación debe realizarse a partir del segundo trimestre, hay que empezar por un régimen leve y moderado e ir incrementando de a poco la dificultad. De esta forma se obtendrán los resultados esperados como aliviar dolores de espalda, reducir la acumulación de grasa, y evitar la retención de líquidos.

Ejercicios para embarazadas

El sitio Baby Center entrega ciertas recomendaciones, las que se dirigen a mujeres que antes de embarazarse no tenían la costumbre de realizar alguna actividad física con frecuencia.

  • Caminar: Esta es una actividad sencilla, sin riesgo alguno y que favorece el aspecto cardiovascular.
  • Aeróbicos de bajo impacto: En este aspecto hay centros especializados o DVDs que contienen ejercicios especiales para mujeres embarazadas, estos se pueden hacer desde la comodidad del hogar.
  • Natación: Este deporte permite trabajar cada músculo del cuerpo y además otorga la sensación de liviandad ya que en el agua no se carga con el peso del cuerpo.
  • Yoga prenatal y estiramiento: Estas dos actividades alivian la tensión y ayudan a mantener el cuerpo flexible y fuerte.

Precauciones

Independiente de los múltiples beneficios que otorga el ejercitarse durante el embarazo, se debe tener conciencia de que cada cuerpo reacciona de forma diferente. Por esta razón es necesario estar alerta a algunas señales que pueden indicar que el ejercicio realizado no es adecuado.

Si esto ocurre, lo mejor es parar y consultar con el especialista para ver si es aconsejable continuar. Estas señales son:

  • Experimentar dolor en alguna parte del cuerpo, sobre todo en la espalda o pelvis
  • Fatiga en exceso
  • Mareos, sensación de desvanecimiento o falta de aire
  • Hemorragia o pérdida de líquido vaginal
  • Dificultad al caminar o contracciones
  • Reducción de los movimientos del feto
  • Taquicardia o pulso acelerado, incluso después de descansar.