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12 síntomas de cáncer de mama

Los síntomas de cáncer de mama están relacionados con cambios visibles en la mama, principalmente el surgimiento de un pequeño hueso, que pueden surgir tanto en la mujer como en el hombre y, cuando se descubre precozmente, pueden aumentar las posibilidades de curación.

Los 12 síntomas de cáncer de mama que no deben ser ignorados incluyen: 12-sintomas-

  1. Cambios en el tamaño o forma de la mama;
  2. Enrojecimiento, hinchazón, calor o dolor en la piel de la mama;
  3. Nódulo o hueso en la mama, que está siempre presente y no disminuye de tamaño;
  4. Hinchazón y nódulos frecuentes en las aguas de las axilas;
  5. La asimetría entre las dos mamas, como, por ejemplo, una mucho mayor que la otra;
  6. Presencia de un surco en la mama, como si fuera un hundimiento de una parte de la mama;
  7. Endurecimiento de la piel de la mama, similar a la cáscara de naranja;
  8. Picazón frecuente en la mama o en el pezón;
  9. Formación de costras o heridas en la piel junto al pezón;
  10. Liberación de líquido por el pezón, especialmente sangre;
  11. Inversión súbita del pezón;
  12. Vena fácilmente observada y creciente.

Los síntomas de cáncer de mama pueden aparecer simultáneamente o aisladamente, y pueden ser síntomas de cáncer inicial o ya avanzado. Además, la presencia de alguno de estos síntomas no significa necesariamente la existencia de cáncer en la mama, pero, se debe consultar al médico, pues puede ser un nódulo benigno o una inflamación del tejido mamario, que necesita tratamiento.

En cuanto a las señales y síntomas del cáncer de mama se detectan, mayores son las posibilidades de curación, por lo que es muy importante que la mujer siga las formas de seguimiento, a través de la realización de la mamografía regular, además de la realización mensual del autoexamen de la mama . Sepa el período correcto y el paso a paso en cómo hacer el autoexamen de la mama.

¿Cuál es la importancia del Papanicolau?

papanicolauEl examen del Papanicolau es uno de las pruebas más comunes en el campo de la Ginecología  y es la principal herramienta para detectar algunas infecciones o heridas que se encuentren en la superficie intrauterina o el cuello del útero. También es conocido como citología vaginal y tiene como objetivo detectar de manera temprana alteraciones en esta zona, que posteriormente podrían convertirse en cáncer.

¿Qué es el papanicolau?

El papanicolau es un procedimiento que se utiliza básicamente para recoger células del cuello uterino, las que serán observadas bajo un microscopio. Este procedimiento busca detectar cambios celulares anormales.

La prueba del Pap toma unos segundos, es sencillo e indoloro, solo un poco incómodo. Consiste en que el ginecólogo, utilizando herramientas especializadas extrae una muestra del cuello uterino o cérvix de la paciente, esta muestra es enviada a un laboratorio donde se analizan las células y se buscan posibles mutaciones o cambios, que puedan ser indicio de un futuro cáncer cérvico uterino.

A nivel mundial el cáncer cervical es el cuarto cáncer más común en las mujeres. Está comprobado que el Papanicolau reduce el número de cánceres del cuello uterino que son diagnosticados cada año. Esto comprueba que la detección temprana de posibles anomalías es la forma más eficaz de salvar vidas.

¿Quiénes deben hacerse un Pap?

Toda mujer que tenga sobre 18 años o que haya iniciado su actividad sexual debe hacerse un Papanicolau menos una vez al año  (incluso si no se es sexualmente activa) . Las mujeres que tengan el virus del SIDA deberían realizarse el examen cada 6 meses, si es que se comprueba que no tienen lesiones o indicios de células dañadas, pueden volver al itinerario de una vez al año.

La frecuencia con que se debe hacer el examen varía según la edad: entre 21 y 29 años, una vez cada 3 años; entre 30 y 64 años de edad, una prueba de papanicolau y una prueba de papilomavirus humano (HPV) cada 5 años; entre 65 años o más se debe consultar con el médico si puede dejar de hacerse la prueba.

Factores de riesgo del cáncer cérvico-uterino

-          Tener o haber tenido alguna enfermedad de transmisión sexual.

-          Tener o haber tenido el virus Papiloma Humano o verrugas en los genitales.

-          Comenzar a tener relaciones sexuales antes de que el cuerpo esté maduro, o antes de los 18 años.

-          Tener muchas parejas sexuales, esto también aumenta la posibilidad de infecciones y otras enfermedades.

-          Fumar.

-          Ser mayor de 60 años.